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In Between us: La escucha en escena

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  • In Between us: La escucha en escena

    Hola clandestinos,

    Tras un par de meses complicados por el, no pequeño, susto y posterior operación de mi mami (ni más ni menos que 4 bypass y con complicaciones en la mesa de operaciones) al fin he podido publicar en el blog, la tercera parte de la trilogía de observación, así que aquí lo dejo para quién pueda interesarle:

    IN BETWEEN US: La escucha en escena

    Introducción

    Para cerrar la trilogía comenzada hace dos artículos, me apetece utilizar un texto que encontré al buscar fuentes de autoridad que apoyasen, de alguna manera, mi enfoque sobre la observación en general, y acerca de su uso en la interpretación, en particular. Es entonces cuando me topé con este interesante extracto de las memorias de Alan Alda y un genial análisis realizado por Taylor L. Willingham en el artículo “Listening is key to acting”. En este artículo, la autora parte de nuestro mundillo para aplicarlo a un acting más bien enfocado a los debates, y que trataré de devolver a sus orígenes.

    Para quien quiera ver el escrito completo, en su idioma y aplicación original puede visitar la siguiente dirección:
    [http://texasforums.wordpress.com/200...-key-to-acting]. La verdad es que no tiene desperdicio.

    Sin duda, no puedo dejar de mencionar el título de las memorias a las que se hace referencia: “Never Have Your Dog Stuffed And Other Things I’ve Learned”, que vendría a ser como: “Nunca diseques a tu perro y otras cosas que he aprendido”. Que podría calificar cuanto menos, de ingenioso; si no fuese porque es literal.

    IN BETWEEN US: La escucha en escena

    Una de las cosas que confiesa Alan Alda en su memoir es que no llegó a entender lo que es ser un buen actor antes de la serie de MASH:

    “Cuando empecé como actor, pensé: - aquí está lo que tengo que decir; Ahora, ¿cómo lo digo?-.

    En la serie empecé a entender que lo que “yo hago” en la escena no es tan importante como lo que ocurre entre la otra persona y yo. Y escuchar es lo que permite que esto suceda. Es casi siempre la otra persona la que provoca que tu digas lo que dirás después. No tienes que figurarte como decirlo. Tienes que escuchar de manera tan simple e inocente que la otra persona produzca un cambio en ti y haciendo que lo digas de una manera determinada; informándote de ello.

    Descubrí que la diferencia entre escuchar y pretender que se escucha es enorme. Una es fluida y la otra es rígida. Una está viva y la otra disecada. Eventualmente encontré una forma radical de pensar sobre la escucha. Escuchar es tener la voluntad de dejar que la otra persona te cambie. Cuando estoy dispuesto a dejar que me cambien, algo pasa entre nosotros que es más interesante que un par de monólogos en duelo[...]”

    Siguiendo el mismo camino de Taylor, analicemos estas palabras:

    A] Aquí está lo que tengo que decir: ¿Cómo debo decirlo?

    Hay que tomar verdadera consciencia sobre nuestra manera de escuchar: ¿Es sincera y neutra?

    Es cierto que muchas veces, uno se da cuenta de que está prestando más atención a qué decir después, que a lo que tratan de comunicarle. Está claro que de ésta forma, es imposible estar metido verdaderamente en la conversación. No hay posibilidad de saber qué decir, hasta no haber escuchado plenamente lo que intenta transmitir la otra persona.

    Es cierto que la experiencia es necesaria a la hora de empatizar con los demás, pero no hay que dejar que ésta, nos aleje de la información concreta y personal que nos está brindando nuestro interlocutor. A veces, precisamente por lo que cada uno ha vivido, la observación puede verse limitada a ciertas preconcepciones.

    Pero escuchar va más allá de hacer preconcepciones. Escuchar implica el uso de todos los sentidos y de una apertura de alma que nos predisponga, tal y como dice Alda, a ser transformados por aquello que nos están contando. Es entonces, cuando se es libre para dejar que cuerpo y mente, reaccionen de manera sincera e inocente a las palabras del otro.

    Está claro que para el actor esto no es tan sencillo puesto que sabe lo que dirá después, tiene masticadas y trabajadas esas palabras; Pero he ahí el reto, que aun así el “cómo” , venga directamente provocado por la frase e intención del compañero de escena.

    B] Lo que hago no es tan importante como lo que pasa entre nosotros

    El ejemplo que pone Willingham es muy gráfico e interesante también aquí: Aquellos debates que parten de una pregunta y donde sus participantes, en vez de incorporar en su discurso la aportación de los colegas anteriores, se basan sólo en la motivación provocada por la pregunta inicial.

    Es obvio que en situaciones como esas, se pierde la magia y el poder que da ese “between us” [trad.: entre nosotros] y vuelve a dejar latente que, muchas veces, uno está más pendiente de hacer lo suyo que de dejarse influir por lo que puedan estar aportando los compañeros de reparto.

    Está claro que es más interesante la actuación del que sabe escuchar y actuar en consecuencia; que el que parece no tener nada que ver con lo que ocurre en escena, o que deja un montón de vacíos a causa de la falta de escucha.

    Esto me lleva al siguiente planteamiento del ejemplo de Taylor: los momentos en los que no se sabe valorar el silencio.

    A veces se olvida que el propio silencio es contenido y que en él se da gran parte del conflicto. Y es que efectivamente, el actor ha de saber valorarlo y escucharlo en su justa (e inmensa) medida. No solo para el que se calla, si no para el que mira callar. Ese momento tiene que estar lleno de contenido. En interpretación los silencios son tan o más importantes que los diálogos.

    Tanto la manera de escuchar en escena como la forma de tratar los silencios, son de esos pequeños grandes detalles, en los que los maestros de la interpretación, se delatan como tales.

    “La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha”. Michel Eyquem de Montaigne. [Escritor y filósofo francés]

    “La música es el espacio entre las notas” Claude Debussy [compositor francés]

    Un abrazo,
    Norma Meilán

  • #2
    Lo inesperado en escena

    Originalmente publicado por Norma LS Ver Mensaje
    Hola clandestinos,

    Tras un par de meses complicados por el, no pequeño, susto y posterior operación de mi mami (ni más ni menos que 4 bypass y con complicaciones en la mesa de operaciones) al fin he podido publicar en el blog, la tercera parte de la trilogía de observación, así que aquí lo dejo para quién pueda interesarle:

    IN BETWEEN US: La escucha en escena

    Introducción

    Para cerrar la trilogía comenzada hace dos artículos, me apetece utilizar un texto que encontré al buscar fuentes de autoridad que apoyasen, de alguna manera, mi enfoque sobre la observación en general, y acerca de su uso en la interpretación, en particular. Es entonces cuando me topé con este interesante extracto de las memorias de Alan Alda y un genial análisis realizado por Taylor L. Willingham en el artículo “Listening is key to acting”. En este artículo, la autora parte de nuestro mundillo para aplicarlo a un acting más bien enfocado a los debates, y que trataré de devolver a sus orígenes.

    Para quien quiera ver el escrito completo, en su idioma y aplicación original puede visitar la siguiente dirección:
    [http://texasforums.wordpress.com/200...-key-to-acting]. La verdad es que no tiene desperdicio.

    Sin duda, no puedo dejar de mencionar el título de las memorias a las que se hace referencia: “Never Have Your Dog Stuffed And Other Things I’ve Learned”, que vendría a ser como: “Nunca diseques a tu perro y otras cosas que he aprendido”. Que podría calificar cuanto menos, de ingenioso; si no fuese porque es literal.

    IN BETWEEN US: La escucha en escena

    Una de las cosas que confiesa Alan Alda en su memoir es que no llegó a entender lo que es ser un buen actor antes de la serie de MASH:

    “Cuando empecé como actor, pensé: - aquí está lo que tengo que decir; Ahora, ¿cómo lo digo?-.

    En la serie empecé a entender que lo que “yo hago” en la escena no es tan importante como lo que ocurre entre la otra persona y yo. Y escuchar es lo que permite que esto suceda. Es casi siempre la otra persona la que provoca que tu digas lo que dirás después. No tienes que figurarte como decirlo. Tienes que escuchar de manera tan simple e inocente que la otra persona produzca un cambio en ti y haciendo que lo digas de una manera determinada; informándote de ello.

    Descubrí que la diferencia entre escuchar y pretender que se escucha es enorme. Una es fluida y la otra es rígida. Una está viva y la otra disecada. Eventualmente encontré una forma radical de pensar sobre la escucha. Escuchar es tener la voluntad de dejar que la otra persona te cambie. Cuando estoy dispuesto a dejar que me cambien, algo pasa entre nosotros que es más interesante que un par de monólogos en duelo[...]”

    Siguiendo el mismo camino de Taylor, analicemos estas palabras:

    A] Aquí está lo que tengo que decir: ¿Cómo debo decirlo?

    Hay que tomar verdadera consciencia sobre nuestra manera de escuchar: ¿Es sincera y neutra?

    Es cierto que muchas veces, uno se da cuenta de que está prestando más atención a qué decir después, que a lo que tratan de comunicarle. Está claro que de ésta forma, es imposible estar metido verdaderamente en la conversación. No hay posibilidad de saber qué decir, hasta no haber escuchado plenamente lo que intenta transmitir la otra persona.

    Es cierto que la experiencia es necesaria a la hora de empatizar con los demás, pero no hay que dejar que ésta, nos aleje de la información concreta y personal que nos está brindando nuestro interlocutor. A veces, precisamente por lo que cada uno ha vivido, la observación puede verse limitada a ciertas preconcepciones.

    Pero escuchar va más allá de hacer preconcepciones. Escuchar implica el uso de todos los sentidos y de una apertura de alma que nos predisponga, tal y como dice Alda, a ser transformados por aquello que nos están contando. Es entonces, cuando se es libre para dejar que cuerpo y mente, reaccionen de manera sincera e inocente a las palabras del otro.

    Está claro que para el actor esto no es tan sencillo puesto que sabe lo que dirá después, tiene masticadas y trabajadas esas palabras; Pero he ahí el reto, que aun así el “cómo” , venga directamente provocado por la frase e intención del compañero de escena.

    B] Lo que hago no es tan importante como lo que pasa entre nosotros

    El ejemplo que pone Willingham es muy gráfico e interesante también aquí: Aquellos debates que parten de una pregunta y donde sus participantes, en vez de incorporar en su discurso la aportación de los colegas anteriores, se basan sólo en la motivación provocada por la pregunta inicial.

    Es obvio que en situaciones como esas, se pierde la magia y el poder que da ese “between us” [trad.: entre nosotros] y vuelve a dejar latente que, muchas veces, uno está más pendiente de hacer lo suyo que de dejarse influir por lo que puedan estar aportando los compañeros de reparto.

    Está claro que es más interesante la actuación del que sabe escuchar y actuar en consecuencia; que el que parece no tener nada que ver con lo que ocurre en escena, o que deja un montón de vacíos a causa de la falta de escucha.

    Esto me lleva al siguiente planteamiento del ejemplo de Taylor: los momentos en los que no se sabe valorar el silencio.

    A veces se olvida que el propio silencio es contenido y que en él se da gran parte del conflicto. Y es que efectivamente, el actor ha de saber valorarlo y escucharlo en su justa (e inmensa) medida. No solo para el que se calla, si no para el que mira callar. Ese momento tiene que estar lleno de contenido. En interpretación los silencios son tan o más importantes que los diálogos.

    Tanto la manera de escuchar en escena como la forma de tratar los silencios, son de esos pequeños grandes detalles, en los que los maestros de la interpretación, se delatan como tales.

    “La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha”. Michel Eyquem de Montaigne. [Escritor y filósofo francés]

    “La música es el espacio entre las notas” Claude Debussy [compositor francés]

    Un abrazo,
    Norma Meilán

    Te agradezco enormemente tu aportación,por eso...las reacciones en escena...son el aire fresco,las perlas....sólo se reacciona si se está permeable,dispuesto a cambiar, a ser modificado por "el otro", olvidarse de uno para estar con el otro...y la consecuencia siempre será una reacción....porque hasta la "no reacción" es una respuesta...como en la vida...
    aunque parezca que no tiene nada que ver, yo le encuentro sentido, al hilo de este post, a los accidentes en escena...(es una forma de hablar),los accidentes en escena son oro....por ejemplo,en una escena,entra por accidente un gato...pues si se sabe reacionar a ese hecho real,unico,inesperado,....la escena cobrará una frescura,realidad,...para mi maravillosa.
    Ese hecho inesperado...como muchos otros,(el ruido de un objeto que se cae,el partener que lleva mal puesto el vestuario,un tropiezo,la falta de un objeto de atrezzo indispensable,...) en lugar de complicarnos la escena, pueden ser la gasolina para que parezca que es la primera vez que vivimos este conflicto,escena,...porque....siempre tiene que ser la primera vez...y los obstáculos en escena...pueden ser la brújula de la acción...porque pueden incrementar el conflicto
    un saludo


    gracias por este post...
    http://gomendioteatral.blogspot.com

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    • #3
      Que positiva estás hoy Gomendio. Dependerá del suceso digo yo porque hay cosas que más que refrescar te arruinan la función, si se te cae un ladrillo del decorado a ti o algún compañero y te deja inconsciente también crees en la frescura de la escena? o más bien hay cosas que son desgracias. Mejor ceñirse al guión y que todo salga según lo ensayado.

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      • #4
        Un verdadero placer Gomendio, muchas gracias a ti :)

        Un abrazo,

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        • #5
          :)....y por mí encantada si sigues compartiendo información...un saludo
          http://gomendioteatral.blogspot.com

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          • #6
            Grandes aportaciones desganadas......

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            Trabajando...
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