Anuncio

Colapsar
No hay anuncio todavía.

Sobre Leni

Colapsar
X
  • Filtrar
  • Tiempo
  • Mostrar
Limpiar Todo
nuevos mensajes

  • Sobre Leni

    Ya que los habituales de este sacro foro nos riegan el córtex con amena, divertida e instructiva charla (bueno, justo es decir que lo intentan, porque cabezas hay como las piedras que por mucho que se sumerjan en el agua del conocimiento, no son penetradas por éste… parafraseando a la tercera de Coppola), andaba pensando cómo resarcir en justa correspondencia y ocurrióseme que algo poseo que pueda deleitar no ya sólo a unos, sino a todos los amantes del cine.

    Me lo trajo a la memoria el corto de Hydra y el vicio del buceo, excelentes, los dos. Así que me ví en un garito tudesco-playero entre Calpe y Altea, hace 14 años, descansando de la inmersión con mi compañera subacuática a base de carabineros a la plancha regados con abundante Barbadillo, disfrutando de su inteligente charla y deleitándome en el inmediato futuro, promesa de distintos placeres.

    Mas no había sido llevado allí por ella sólo con la intención de llenarme el estómago, relajarme con libaciones y predisponerme para satisfacer sus exigencias en el tálamo, no. A aquel gaststätte, donde mi doncella belga era la más occidental y un bávaro comensal era el más meridional, donde yo era una curiosidad racial, había sido llevado para el regalo de mis sentidos con la proximidad de la historia viva. Conocedora mi adversaria de mis gustos cinéfilos y sabedora del evento, me había hecho acudir ignorante para homenajear junto con todos ellos a la hacedora de la exposición que en breve se inauguraría en la casa de Cultura.

    Así, el maestro de ceremonias nos reclamó nuestra atención y silencio, y aún antes de que pudiera terminar su proemio, entró a paso raudo con sus casi 97 años, melena blanca cual flecha plateada, Leni Riefenstahl. De pie prorrumpimos en aplausos y vítores, alzó su manita y, con una claridad mental inusitada, nos agradeció nuestro calor, explicó el contenido de la exposición y nos rogó discrección para que su breve estancia en la localidad pasara desapercibida. Al término de su frugal cena, levantó su vaso y ¡Prost!, brindamos con/por ella.

    Ya en las postrimerías de la noche, mi amable traductora me sugirió que la acompañara a ver la exposición al día siguiente, ¡qué podía hacer yo, mas que caer postrado de hinojos ante sus deseos! Resultado de aquellas andanzas queda en mi biblioteca, junto con diferentes libros de Leni… ¡un folleto! Sea mi atrevimiento compartirlo con vosotros, deseando que os guste, tanto como me gustó a mí.

    Chanzas aparte, que este año laboral traiga mucha mierda para todos.
    Archivos Adjuntos
Trabajando...
X