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La escafandra y la mariposa

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  • La escafandra y la mariposa

    Magnífica película, de una sensibilidad descarnada, a tumba abierta, emocionalmente demoledora, intensa hasta lo difícil de soportar, en ocasiones.

    Basada en hechos reales, cuenta la historia de Jean Dominique Bauby, antiguo redactor en jefe de la revista "Elle", quien en 1995 sufre un gravísimo y muy raro accidente cerebral, que lo paraliza por completo, no pudiendo si quiera respirar sin asistencia, pero manteniendo la capacidad mental 100% intacta.
    Con la única ayuda de un párpado como vínculo con el exterior, redacta sus vivencias internas en un libro homónimo a la película.

    Dicho así, parece que nos vamos a encontrar con el consabido melodrama tramposo, tipo "Mar adentro".

    Nada más lejos. Es una película ferozmente original, dirijida con una maestría indiscutible, con una vitalidad visual desarmante (la fotografía del gran Janusz Kaminsky, insuflándole alma a cada plano)

    *Un momento: la conversación telefónica entre Max Von Sydow y el protagonista, Mathieu Amalric (visto en "Munich" de Spilberg. Hace aquí la interpretación de su vida)
    -simplemente desgarradora. Imposible contener el llanto.

    De verdad, una película que no te puede dejar indiferente. A menos que seas una ameba, te lo moverá todo por dentro. De lo mejorcito del 2008, sin discusión posible.

    -Hay que ver lo poquito que valoramos el simple y fundamental hecho de tener buena salud, o una salud al menos razonablemente aceptable....




  • #2
    Gracias por al recomendación. Julian Schnabel... mola, la veré en cuantito pueda.
    Buscando en internet aparece esto: http://www.laescafandraylamariposa.es, interesante para saber un poco mas.

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    • #3
      Gran peli. En serio.

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      • #4
        Efectivamente una película que ningún amante del buen cine se debería perder.

        Está mostrada y narrada casi absolutamente en plano subjetivo desde la perspectiva del protagonista. Desde su despertar, sólo tiene dominio del ojo izquierdo, descubriendo que el resto del cuerpo está paralizado. El espectador se va enterando de todo -y podría decirse que "viviéndolo"- como si fuera el paciente, dado que la cámara está en la cabecera de una cama y los médicos se dirigen y dialogan con ella como si fuera el protagonista que, de forma indirecta, es el espectador. Este recurso efectista del todo válido en esta película está realmente bien logrado.

        Claro ejemplo de esto, es una de las primeras secuencias, donde un médico solicita al protagonista que con la mirada siga una linterna -dirigida a la cámara que, como si fuera el ojo del paciente, intenta torpemente seguir la luz-. Esta manera de mostrarlo todo como si la cámara fuera el ojo del paciente fue lo que me pareció más meritorio de toda la película, porque es lo que más y mejor permitió concienciarse de forma muy real de la situación de padecimiento por las limitaciones del protagonista, cuyos pensamientos son constantemente relatados en off.


        En lo personal, me resultó bastante molesto lo recortado de la historia en varias escenas. Lo cual es comprensible y hasta muy justificable desde diversas cuestiones técnicas que se analizan después. Pero dichas explicaciones o justificaciones, no cambian a las sensaciones que me produjo verla.

        Toda la película, no hace otra cosa que narrar la experiencia de este hombre, desde su particular estado limitado, donde alterna recuerdos y vivencias del pasado con que lo se ve obligado a vivir en el presente.

        Tiene muchísimos detalles que la diferencian de cualquiera de las películas de ese género que conocemos y que se salen por completo de lo convencional, por lo que entiendo perfectamente que la hayan considerado merecedora de todos premios que ha obtenido.

        Sé que es del estilo que gusta -y mucho- al público femenino. Pero a la mayoría de los hombres nos resulta una tortura desde el primer minuto hasta el final. Sobre todo, a aquellos que saben lo que es estar inútil -o muy impedido- en una cama y dependiendo de otros.

        Como no es mucho lo que el protagonista puede hacer detalla lo que “sufre” y describe la infinidad de cosas que suelen descuidarse en el trato a los enfermos; desde médicos, terapeutas y enfermeras, hasta los que sólo van de visita, junto a los aciertos de estos, para no ser injusto. También cuenta la forma en que intenta no enloquecer por esa situación.

        Y creo que ya me he excedido dando demasiados detalles del argumento.

        ¿Aleccionadora? Sí. Y mucho, sobre todo para quienes nunca padecieron situaciones de enfermos graves o muy limitadoras y de las cuales prácticamente nadie puede estar seguro de no tener que pasarlas algún día.

        Claro que, la clase de trato y atenciones que recibe este paciente, sólo lo reciben quienes poseen una buena colección de tarjetas visa oro sin límite de crédito. Pues de haberse tratado de un peón... seguramente habría tenido poca ocasión para dictar el libro y mucho menos aún, que alguien lo publicara y fuera llevado más tarde al cine.

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