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Un niño me saludo hoy

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  • Un niño me saludo hoy

    Venia yo de la oficina de correos, conduciendo mi "escarabajo" del 73 a medias en su restauracion y al que solo miran conductores de otros "escarabajos". Me pare ante un semaforo y vagamente vislumbre a una mujer joven, rubia y delgada -no vi su cara- que llevaba de ambas manos a los que evidentemente eran sus hijos. En la izquierda, el mayor... siete u ocho años; en la derecha, el menor, cuatro o cinco todo lo mas. Probablemente los traia a casa de la escuela. El pequeño, que ni siquiera pensaba yo que podria verme, me miro y me saludo con la mano con la mas franca y abierta de las sonrisas ... que maravilloso regalo! Naturalmente le devolvi la sonrisa y el saludo mientras agradecia a dios el haberme dado una apariencia que inspira confianza a los pequeños a quienes respeto y aprecio muy, pero que muy por encima de los adultos. Que limpieza de mente transparentaba su cara sonriente! Que espontaneidad! Es imposible no tener confianza en un futuro mejor en el que estaran ellos, esos pequeños sin maldades aun, que no escatiman ni siquiera la sonrisa y el saludo al extraño.

    Gracias pequeño por hacer mi dia mejor. Tu sonrisa y tu saludo tocaron mi corazon.
    castings

  • #2
    Bonita historia y bonita sensación se te debió quedar. Me ha gustado porque me ha hecho pensar, o mejor dicho, recordar. No se si será o no casualidad pero llevo un tiempo bastante decepcionada con la gente que voy conociendo, y para ser sincera todo empezó cuando decidí entrar en este mundo, el de la interpretación y los actores. No quiero ofender sino solo desahogar la pena que me da. Antes del día que tome la decisión de venirme a Barcelona capital y meterme en una escuela de arte dramático, había conocido a personas que de una manera u otra me habían defraudado. Algo que nada tiene de raro ni llamativo y que a todos nos ha pasado. Pero era una cifra muy ínfima en comparación con todos aquellos con los que me había cruzado en la vida para mucho o poco tiempo y que por contra habían significado mucho y bueno en mi vida. Quiero decir, para no enrollarme, que siempre encontré más gente legal y que mereciera la pena que gente que no la mereciera.
    Pero ahora... bueno, ahora no, sino desde hace nueve años que llevo en esto, no he topado más que con egocéntricos, mentirosos, interesados, soberbios, aprovechados, egoistas, tramposos, envidiosos, traidores y un montón de apelativos a cual más desagradable.
    Y no es que yo sea una persona amargada, derrotista, negativa o con tendencia a la depresión, de verdad, aunque usando el lenguaje que estoy usando os pueda dar esa impresión. Tampoco tengo tendencia al insulto gratuito o a culpar de mis propios males a los demás, no, en serio.
    Es que la triste realidad de este sector laboral es la que estoy contando. Nunca en mi vida había conocido una generalización tan palpable, evidente e indiscutible como la que he podido comprobar entre los actores. Mientras les seas útil o crean que lo eres todo va sobre ruedas. Cuando no tienes jugo que sacar no se acuerdan más de ti. Lo más curioso es que después se quejan de que les hacen lo mismo que ellos hacen a los demás.
    Por supuesto sé muy bien que hay, como en todo, muchas excepciones, y es eso lo que me empuja a continuar lo que empecé hace nueve años.

    Todo este rollo que os he soltado me lo ha inspirado la historia de Jose y recordar con ella que uno de los pilares que conforman a cualquier buen actor es la recuperación de ese niño que alguna vez todos olvidamos en un rinconcito de nuestra alma. Y me he dado cuenta de porqué hay tantos actores y tan malos. Porque en realidad hay muy pocos niños entre ellos.

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    • #3
      De lo más sincero y visceral que he leido en un tiempo. Bonito y honesto.
      Y hasta diría que te has quedado muy corta en algunas definiciones o en pintarnos la cruda realidad de este gremio.

      Has olvidado hablar de como se lamen el culo unos a otros cuando creen que pueden sacar tajada y como salen graciosamente en estampida y repartiendo puñaladas cuando piensan que secó la fuente. Y es que, en un sector donde existen diez profesionales, veinte aspirantes y cincuenta intrusos ojeando y avariciando el mismo trabajo cuesta mucho no recibir y dar alguna vez, aunque sea por pura supervivencia, algún codazo.

      Hacer se puede hacer bien poco para que eso cambie. Las cosas están así y no dependen de uno, sino de todos. Y "todos" siempre ha sido demasiada gente para ponerla de acuerdo. Pero uno si puede evitar contagiarse de eso. Ser fiel a si mismo y a sus principios, y sobre todo, a los suyos. Te aseguro que la recompensa, aunque parezca tardar mucho, siempre está ahí. Y te aseguro que es mucho más duradera que aquella que consiguen otros a base de codazos y confabulaciones.

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